sábado, 16 de enero de 2010

Transfugas, Traidores, lambiscones y mendigos


Grandes títulos para la conducta humana, que se adquiere generalmente cuando se alcanza la mayoría de edad. Dicen los psicólogos especializados en estos menesteres, que este tipo de conducta es nacido en el ser, desde la niñez, lamentablemente los padres no perciben estas deformaciones en los hijos, unos por desconocer el tema y otros por permanecer ausentes de las obligaciones familiares, aunque lo hereditario está en los genes. Por lo que, como una contribución a mantener buenas relaciones amicales, familiares, es conveniente que todos tratemos estos temas con mayor regularidad y así estaremos siempre preparados para soportar a quienes por destino, heredan este tipo de conducta y que no fueran detectados a tiempo para mejorar sus hábitos y costumbres. Es preocupante este tipo de conductas, cuanto participan dentro de grupos humanos que cumplirán una misión que, en muchos casos, resultan de gran riesgo y hasta fatales para la sociedad a la que pertenecen, hasta la historia los identifica como seres importantes, inteligentes, pero lamentablemente proclives a la traición causando destrozos irreparables en perjuicio de la sociedad a la que pertenecen. Es lamentable que la historia y los tratados sociales psicológicos no identifique a estos seres y pongan a conocimiento de la mayoría, este tipo de conductas (no confundir con apología) y quizás se podría evitar mucho daño a nuestra sociedad y entes responsables como: Autoridades, Ejército, Policía, Educadores, Partidos Políticos, etc. Ya que estos de alguna manera influyen en el desarrollo social que no es sino consecuencia de acciones de los seres humanos y como sucediera en hechos de triste recordación de nuestra historia en los años 1979. Hoy tenemos ejemplos constantes y palpables, tan cerca que ya parece un manto negro que pretende envolvernos en sus oscuras costumbres y hábitos marginando todo aquello que no pueden corromper sin importar a que o quien se daña. Se estira la mano a nombre de razones y causas nobles para que finalmente terminen en sus bolsillos. Se prometen favores y “ayudas” “grandes soluciones” y se traicionan ilusiones. Se comprometen en cargos sin tener ni la voluntad ni la capacidad para cumplirlos. Se encaraman en representaciones para luego perderse en el limbo del aprovechamiento personal y la causa por la cual se simula trabajar, pueda ser postergada pactando con las competencias e interpretando hechos de otros niveles como marionetas tiradas al viento de la indignidad y la incapacidad. Lo cierto es que abundando estos “buenos para nada se aúnan en el tren de la corrupción de la traición y la de deslealtad que dañan el espectro social donde se desarrollan” y van carcomiendo la fe y debilitando voluntades que finalmente se pierden en la nada, porque nada son, ni serán, dicen los entendidos.

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